Le has tomado cariño a tu hogar, y es normal lo que sientes.
Pero no es el final, como podrás imaginar, te llevas recuerdos y esos han dejado ya huella en tu memoria y en la de los miles de personas que hemos compartido café contigo en esa habitación.
Lo peor es volver a empaquetar todo y desempaquetar otra vez, eso sí.
Yo que me he mudado unas cuantas veces, sé lo coñazo del tema, pero ahora que llevabais un tiempo instalados, podréis elegir con más detalle la zona donde queréis estar alojados en función a las necesidades.