Yo cuando he tenido que afrontar una repetición desafiante al principio iba con toda la agresividad que podía, pero si no tenía esa seguridad en mí mismo de un trabajo de semanas anteriores bien hecho..acababa fallando. <br>
La agresividad no me dejaba ser consciente de lo que tenía sobre los hombros, casi siempre quería que se acabase rápido por el dolor que producía.<br>
Sin embargo al ir con la convicción del trabajo bien hecho pensaba...ya que hemos disfrutado de este viaje, disfrutemos del último tramo de esta etapa hasta el final.
Si bien es cierto que para esas series tan largas (el peso que tiras es demencial) yo necesitaría un sentimiento más puro al que todavía no he recurrido salvo un par de veces, algo como recuerdos de familia, amores antiguos y amor presente, amor propio, un atisbo de donde me veo en unos pocos años y muchos entrenamientos.
En definitiva el que se coloca a merced de la barra suele tener mil razones por las que subir una vez más y ninguna por las que quedarse abajo y salir arrodillado.
Eres grande, un abrazo!