4x6 150kg
1x20 140kg
Llevamos entrenando en casa unos 3 meses, y su mejora ha sido sustancial a cuando lo hacía solo en el gimnasio con la rutina que le envíaba. He podido estar en todo momento para leer sus sensaciones, interpretar su cara y emociones cuando se calzaba, cuando calentaba, cuando hacía las aproximaciones, cuando se acercaba a su primera serie efectiva. He sabido leerle el miedo, como el momento donde podía apretar.
Hace medio año hacer 10 con 120kg era todo un sufrimiento, hoy 4x6 con 150kg una realidad. Una rutina muy sencilla, la próxima sesión subimos 2 repeticiones por serie con un 4x8, y cuando lo logremos porque así será y así he hecho porque trabaje su lenguaje de forma positiva, pues iremos a por el 4x10 150kg.
Lo mejor de todo es que al terminar le dije, pues ya está tu entrenamiento pero vamos a hacer 1x20 con 140kg y me dijo "vamos", sin poner un pero. Y lo logró. Ha hecho que me emocione. Como en otras ocasiones lo estructuramos escribiendo en la pizarra un 10x2. Una gestión más holgada de dicho desafío, además de recordarle que ya hizo 1x20 con 130kg. Y que esto era cuestión de seguir, que cuando llevara 10 y le parecia un mundo pensará que le quedaba un 5x2, y que aguantar un minuto y medio le llevaría a ser el tío más feliz del mundo. Solo necesitaba seguir sintiendo esa sensación de fatiga al subir, menos de la mitad de una buena canción de Metallica. Así que ese rato sentadilleando hacia la gloria muy malo no iba a ser.
Una vez terminado el entrenamiento, una vez pasada esa tormenta, que ha pasado por decisión de continuar, ha hecho que cambie de forma instántanea su visión de lo posible.
Sin drogas, sin esquemas complicados. Una barra, mucho amor y sabiendo que el miedo iba a estar ahí.
"El carácter no se desarrolla en la calma, sino en experiencias de prueba y sufrimiento que ensanchan el alma y aclaran la visión" Keller