Bueno, veo que el virus de la tontuna de gimnasio no es sólo del mío, sino que se extiende por todos los lados.
Los mismos personajes veo yo día a día, dejan la toalla en un aparato, se largan a hablar con fulano o mengano o zutano, te rompen el ritmo porque tú estás en medio del circuito, como ayer y tienes que ir improvisando mientras.
O se ponen a tu lado, como fue el otro día que me pasó, estando en la jaula, haciendo los rack pull, se me ponen dos fulanos a menos de medio metro a hacer sus cosas mirándome mientras yo me desgañitaba por completar las series.
Miradas de qué cohones estará haciendo este tío que no está tan grande como nosotros pero que levanta el cuádruple
Y yo mientras teniendo cuidado de no tropezarme con los 200 kg en la mano no vaya a ser que les aplastara el móvil que habían dejado al lado.
En resumen, que hay de tó en la viña del Señor, y en la fauna de los gimnasios, más aún, aunque sólo dos especies bien diferenciadas: el homo selfi y el homo vas a dejarte los eggs allí.
Creo que los que estamos aquí somos especies en peligro pues pertenecemos al último grupo.
Los otros se reproducen como cucarachas.