Estaba reflexionando al fresco de la mañana, entre sorbos al café, acompañado de música a la vez ojeando fotos de cuando estaba en Barcelona. Y es que hubo un momento de mi vida allá entre los años 2006 y 2010 en los que vivía de recordar los buenos momentos en especial los veranos del 2002 a 2004, cómo los mejores años de mi vida. Me era imposible generar nuevos recuerdos, me alimentaba del pasado y me preguntaba por qué no podía tener más momentos así. ¿Cómo iba a tener buenos momentos si estaba paralizado? En el pasado. Y con los años, sí, tardé mucho pero hubo un momento en el que sin darme cuenta había dejado de mirar atrás por la sencilla razón de que me había dedicado a disfrutar y a vivir el momento. Y en consecuencia pude mirar atrás teniendo nuevos recuerdos para la posteridad.
Hoy soñé como lo he hecho en muchas ocasiones con mi anterior trabajo, en el que estuve 4 años de mi vida, trabajando 8h diarias de lunes a viernes, entre ida y vuelta unas 10h fuera de casa, y por las noches de forma religiosa yendo al gimnasio. Estuve allí para ganar dinero mientras no hacía nada para no perder el tiempo, fue una época de mi vida que estaba perdido, era la versión oscura de Frutos. Y recuerdo algo que se me quedó grabado y fue la siguiente expresión de un compañero "Nosotros no valemos para otra cosa, hay que aceptar lo que cobramos tampoco podemos ir exigiendo" y eso me tocó el eje. Yo sabía que podía aspirar a otra cosa, me negaba a pasar parte de mi vida ejecutando órdenes cómo un robot. Y hoy aunque mi vida es un esbozo lleno de trazos que no conectan me siento libre. Me fui de un trabajo, y en el que estoy es un trámite para pasar al lugar que me corresponde, no sé todavía cual es, pero este no es. Prefiero vivir equivocándome a vivir paralizado y viendo cómo me desmorono por dentro de pena. Había una frase que decía algo así cómo que la verdadera fuerza reside en las decisiones porque no son fáciles.
Joder, toda la puta vida reflexionando y dando la chapa.
Buenos días.
"El carácter no se desarrolla en la calma, sino en experiencias de prueba y sufrimiento que ensanchan el alma y aclaran la visión" Keller