Así lo haré, lo de un vídeo que se escuche bien.
Ayer terminé la Baggatelle nº25 de Beethoven, más conocida como Fur Elise, o Para Elisa, y la verdad es que enamora escucharla y más tocarla, aunque sea con estos dedos que escriben.
Esta mañana me he levantado a las 7, como siempre, me he tomado el café y algo de jamón y queso que quedó anoche de la cena, y me he sentado al piano. He estado tocándola otra vez, para ir mejorándo la ejecución y después he vuelto a tocar la pieza que más me inspira en el mundo y que más me llena, que no es sino el primer movimiento de la sonata op 25 de Beethoven, Claro de luna.
Se me ha saltado hasta una lágrima en un momento de la ejecución, y eso que era sólo para mí.
Me inspira, me enamora, me traslada a otro sitio y lugar. Es algo tan agradable y a la vez tan perverso que te permite desahogar las penas, magnificar las alegrías, desplazarte en el tiempo a otro lugar mientras lo escuchas y en mi caso mientras la ejecutaba.
De verdad que me he sentido trasladado a otra dimensión esta mañana con ese momento: el amanecer intentando romper, silencio en la casa, penumbra y la luz indirecta de un flexo, un café y dejarme mecer por el tamborileo de los dedos sobre el teclado.
Lo de ayer fue una sesión meritoria para mí, me encontré fuerte y hasta cierto punto sobrado, con las limitaciones que eso implica, lejos de números como los vuestros, pero con esa sensación de dominio del movimiento y del cuerpo. Terminé satisfecho, para nada fatigado, exultante si quieres, motivado y lleno.
Quizá esa excitación me pasó factura esta noche que he dormido fatal, toda la noche en duermevela, soñando con todo, con hierro, con piano, con trabajo, con familia. Una auténtica ebullición neuronal que me ha mantenido algo inquieto toda la noche, pero que no me pasa factura en estos momentos.
Hoy estoy localizado de guardia en el hospital, y con trabajo por lo menos hasta las 9 sin parar, así que mientras me sigo meciendo en ese recuerdo de anoche y esta mañana, intentaré que las horas pasen lo más rápido posible para volver al teclado y al hierro.
La niña ya está criada, como quien dice, tiene 11 años recién cumplidos y la demanda es menor que cuando era más pequeña. Te sorprendes como crecen, y cómo cada vez se vuelven más autónomos, aunque es una niña todavía, pero es responsable y no le tengo nada que reprochar.
Así que en parte es responsable de que yo pueda evadirme ahora en estos menesteres.
Eso sí, te leo y recuerdo mi larga época de exámenes, las horas interminables, los folios que se acumulaban, la tensión de la hora del examen...
Buff, es duro, pero es una situación que pronto se te hará liviana, puesto que por desgracia te esperan unos cuantos más. Normal es la ansiedad en estos primeros, sobretodo si llevabas tiempo sin pasar por ellos, pero esa forma de enfrentar el estudio que exponías en tu hilo, aprender para ti, no para aprobar, hace que todo sea más fácil, aunque la magnitud de lo estudiado sobrepase con creces la necesidad de ejecutar todo ello en un momento vital o laboral, pero queda ese fondo y regusto de saber algo más y sobretodo de poder aplicarlo y ayudar con lo estudiado.
Merece la pena el esfuerzo que le pones, y recuerda que "para realizar un gran sueño, tu sueño, lo primero que tienes que tener es una gran aptitud para soñar, y luego persistencia, que será la fe en el sueño de cada uno".
Y tú tienes persistencia y capacidad de eso y de mucho más.