Senevi escribió: En días así mejor hacer algo suave que rara vez hagas. Por ejemplo, cuando me tengo que hacer sentadillas o algún básico pesado y me encuentro mal lo que hago es que tiro de series entre 10-20 y hago un entreno rápido que me deje sin aliento y pa casa.
Suscribo tus palabras.
Fabixenon, nuestras expectativas no siempre están a la altura de nuestro rendimiento. Es algo que hemos hablado tú y yo, de todos modos te lo recuerdo, y es que ante este tipo de situaciones has de sacar tu templanza y no tomar una decisión precipitada e irte. Puedes convertir un día malo en un día productivo. Y lo sabes. Pero has de aceptar que no será lo que querías de primera, sin ello termina pasando lo que ha pasado, que abandonas. Y eso no debería de pasar jamás a no ser que te encuentres mal. Madura.
Hace unos meses si mi expectativa era hacer 1x5 100kg, y no podía ni hacer 1x3 90kg, cogía y terminaba el entrenamiento frustado. Al día siguiente volvía en un sin sentido a intentarlo con la presión de que no podía fallar dos días seguidos, y claro, volvía a fallar. Si hoy no estoy bien para hacer 1x5 con 100kg, no significa no avanzar. Cojo y hago 1x20 80kg, y sigo superándome. En estos últimos meses he aplicado esto, y estoy avanzando como nunca. Porque si no puedo con 100, busco que puedo hacer con 90 o con 80 y si ni con esas pues voy a por 70. Pero todo suma.
No es lo mismo volver a casa tío, diciendo
"no he podido hacer 1x10 90kg y lo he mandado a la mierda todo" a decir
"hoy he hecho 4x20 70kg y cuando pueda aumento intensidad". Mejorar en otro rango de intensidad, series y repeticiones, suma. Además te refuerza a nivel emocional porque subes un peldaño en tus objetivos. Hay que reinventarse in situ desde la ilusión. Porque cuando uno abandona está poniendo en las manos del miedo nuestro destino. Y somos nosotros quienes con nuestras decisiones lo perfilamos. Coge con ambas manos el timón de tus sueños y ve a por ellos.
La mar se ha de cruzar esté tranquila o no. La mar se ha de cruzar.
Un abrazo, qué no pasa nada.
"El carácter no se desarrolla en la calma, sino en experiencias de prueba y sufrimiento que ensanchan el alma y aclaran la visión" Keller