Qué curioso. El mensaje que te había enviado por Twitter respondiendo al vídeo lo escribía antes de escuchar tus últimas palabras en las que mencionas a tu doctor. ¡Y te escribía exactamente lo mismo que dices! Me alegro por tu reto, de verdad, y creo que lo demuestra la misma rabia con la que me acordaba del médico, la misma que has expresado tú.
Pero no nos dejemos llevar por la rabia, Frutos, o usémosla a nuestro favor. Tú ya has demostrado mucho. Mientras tanto sigue haciendo lo que te apasiona. Sigamos nuestro propio camino.
La idea final es: póngame como reto algo que suponga esforzarme el doble, el triple o la mitad. Y da igual porque un apasionado siempre llega al final con la sonrisa y las ganas de querer más.