Bueno, es el momento de cambiar de actividad.
Si por el momento, el trabajo de sentadillas es limitante, nos dedicamos a los preses y seguimos avanzando mientras lo otro se recupera.
Y nos hartamos de dominadas igualmente.
La bolsita de guisantes del congelador en las rodillas, aliviará algo la molestia y la inflamación y dejamos un poquito de lado los ejercicios con cargas pesadas que impliquen sobrecarga de los cóndilos femorales sobre la meseta tibial, así pues, nada que nos carguemos encima de los hombros.
Pero podemos tironear y presear y curlear mientras.
Así que en nada, estamos recuperados y seguimos el ritmo.
Es normal, como sabes, esa distimia refleja que te ha ocurrido ante la mala noticia, pero igualmente podemos combatirla, no con el reposo absoluto y con la mirada perdida, sino cambiando por unos días la forma de entrenar dándole prioridad a otros ejercicios, y así mantenernos activos.
Pero qué te voy yo a contar...
Una raya más, en la piel de un tigre