Por donde te tires, te equivocas.
Hay que centrarse en lo que uno pueda hacer por sí mismo, porque lo demás no puede ser modificado por nuestras actuaciones.
Lo de tu hermana, tranquilidad, si han pedido más pruebas es porque son necesarias para llegar a ese momento que por desgracia le espera. Es lógico y normal pero aunque entiendo la ansiedad que os pueda producir, ese camino sólo tiene un sentido y una dirección, y no se puede echar marcha atrás una vez iniciado, me refiero a que se tiene que ir con todo completamente estudiado para conseguir un resultado óptimo en el proceso.
Lo del perro, mejora significativa, y por lo menos podéis disfrutar de él, que no pide nada, sólo comida y cariño y sin embargo da mucho más de lo que muchas veces un humano te pueda dar en su vida. Paciencia con él.
Los estudios y el trabajo: un motivo más para estresarte, pero sabes de sobra que lo sacarás adelante, ambos. No hay prisa y hay que focalizarse en la obligación, y en este caso, tu trabajo es necesario para continuarlos. Así que aprovecha los momentos que puedas para estudiar, y si no sale en esta convocatoria, sale en la siguiente. No puedes fallar en el trabajo, no te puedes fallar a ti, y no puedes fallar en ambas situaciones, pero priorizando las necesidades y el tiempo disponible es como yo lo enfrentaría, sin dejar uno por el otro, por ahora, sabiendo qué es realmente importante, que son los dos y que en el orden de prioridades, por desgracias primero hay que comer y después una vez tenido el sustento, entonces seguir avanzando.
Lo de tu familiar con la embolia: una desgracia, donde no puedes hacer nada de nada, con posibilidades de que las secuelas sean permanentes, que haya final trágico y demás. Es la ley de la vida misma y tenéis que estar preparados absolutamente para todo. No hay milagros, hay cataplasmas para la conciencia e información que hay que asumir. Harán todo lo que puedan pero no es posible hacer todo lo que se quiere en esos casos.
La distancia...es la misma.
El hecho en sí es no compartir físicamente el dolor con los allegados, sentirte malherido por no poder hacer nada, pero es que no se puede hacer nada más que acompañar en determinados aspectos intentando fagocitar la pena de los demás y echándote tierra sobre tus necesidades y obligaciones que se ven mermadas por ese tiempo y esa razón que te hace estar allí. Si algo me ha enseñado la vida es que si tú no estás bien contigo es imposible mostrar y ayudar a los demás.
Así que hay que sobreponerse, no olvidar, sentir, claro, pero no dejar que eso torne el devenir de tu vida hasta el punto que haga insoportable ese hecho.
Tú tienes que vivir, tienes tus proyectos y has de vivir tu vida, la que has comenzado en otro lugar y con otra persona. No olvidar lo anterior, no, pero no elevarlo hasta la consideración del bien preciado que perdí. No, lo viviste, lo disfrutaste, y lo disfrutas mediante las ensoñaciones. Eso no te lo quitará nadie, pero es hora de escribir, cada uno, su destino.