Vaya siesta de año y medio me he pegado.
Sigo vivo, aunque estoy hecho una lombriz de tierra. Llevo año y medio rascándomelos a dos manos en lo que a levantamiento de pesas se refiere. No he dejado de entrenar propiamente dicho, pero cumplía con la quota mínima de 2-3 entrenamientos a la semana con la intensidad que emocionó a Spielberg. En consecuencia mis marcas están bajo mínimos. Mi físico se ha resentido también aunque menos, fruto de mis años de entrenamiento y que no he dejado de estar activo (aunque en la sala de pesas no hiciese una mierda he seguido haciendo bjj 4-5 días de media a la semana). He perdido unos cuantos kilos, llegando a pesar 91 en mi época más escombril, aunque a nada que subiese la intensidad del entrenamiento y controlase un poco la dieta me mantenía al rededor de 94 kilos.
Ahora hace un par de meses que he vuelto a recuperar el gusto por el entrenamiento y estoy intentando hacer las cosas bien, progresar lentamente pero con buena letra. Me cuesta porque soy de todo o nada y algunos días me emociono y se me va la mano, pero sé que el camino para no quemarme es tomármelo con más calma. Mi objetivo es volver a acercarme a las marcas que tenía antes y a los 100 kilos de peso corporal bastante limpios, objetivos que al fin y al cabo, por mi forma de ver el entrenamiento, van de la mano. No me pongo plazos. Estoy volviendo a asentar las bases.
Mi esquema de entrenamiento no ha cambiado, sigo apostando por el entrenamiento pesado libre con alguna progresión de cargas como core del entrenamiento y pinceladas con máquinas u otros utensilios como bandas, como complementos. De momento sigo con un esquema cuerpo completo, me siento cómodo entrenando a alta frecuencia, cuatro días a la semana + un día que voy a hacer lo que me apetezca (que suele ser matarme a jalones, remos, brazo y femoral-glúteo).
Vaya chapa