Nada, no hubo suerte, cagontóloquesemenea...
Ayer no fui, y antes de ayer, después de un día más que duro, diría que tenebrosamente y escabrosamente expeditivo, donde tuve la oportunidad de disfrutar de unas conversaciones de barra de bar, mediante encerrona que me hicieron en plan mafia, y salí con la barra de hierro ensangrentada, después de haber hendido cabezas (metafóricamente hablando) y con el consiguiente cargo de conciencia y acto de constricción posterior, por parte de los que consiguieron sobrevivir, me fui al gimnasio, donde sólo entrené la neurona.
No había ni empezado, cuando el monitor jefe, se me acerca y me dice que he perdido mucho peso...
Y yo, que estaba cargado de emociones variadas, me dedico a contarle mi vida, pesares, desaires, vendettas...
Y me da la mejor lección de vida que se puede dar en la vida de una persona: me da una palabra, la cual encaja como anillo en dedo, o zapato en Cenicienta, y que me explica todo lo vivido.
Envidia...
Ese es el término que cuando escucho, me abre la mente, me explica todo lo pasado, lo venido, lo sufrido, lo ganado, lo sudado, el insomnio perpetuo, la mala baba, el discurso de barra de bar...todo.
Una hora se me fue hablando y recogiendo el término, y recogí las pocas pesas que había preparado y me fui.
Ayer no fui, porque tenía al mediodía un evento de despedida del antiguo gerente.
Lo pasé bien, me reí mucho, hablé hasta por los codos, me enteré de cosas muy interesantes, disfruté en el general.
Dormí cual marmota esta noche.
Me he despertado a las ocho menos cuarto, he terminado de arreglar una cosa, y se acaba de ir mi wife a trabajar.
Yo prepararé las cosas de casa, llevaré a la niña a casa de sus primas, me iré al gimnasio, previo paso por una librería para recoger un libro encargado, desatascaré la tubería de la venganza, e iré preparando, la barra de acero, la enderezaré, y la blandiré.
No habrá costilla que aguante el impulso vital.
Edito:
Acabo de venir de hacer la bestia parda, retorciendo el hierro hasta que sangraba, el hierro, no yo
He adquirido 3 volúmenes, uno de un autor particular y dos de otro autor más mundialmente conocido: Hamlet y el Rey Lear van a empezar a tomar forma y volumen en mi apolíneo cuerpo, y no habrá bruja maldita ni espíritu hechicero que me niegue la ayuda
Eso, con los 3 libros en la mochila, me he ido a darle a la porra, y a lo que no es la porra.
Hasta máximas de 220 para calentar con fondos, bajando a las profundidades con 140 y superseriándolas hasta 116 kg en vertical para después cargar el remo Gironda y subir hasta 91 que tiene de máxima con tríceps y acabando con un 200-180 para ir a darle cariño a la porra, mientras me deleitaba viendo y admirando las sinuosas curvas de Mary, que me mostraba la mas tierna de sus sonrisas, mientras mi corazón palpitaba en la entrepierna deseoso de reventar.
Que digo que foam roller para la espalda, que me pierdo, estiramientos, algo de bici, y acabo hablando y saludando a un sordomudo.
Razón de la edición.