Me has insuflado lo necesario para el día de hoy, Cristian.
Ha sido leerte, recapacitar un poco, dos cafés, y la respuesta que le diste a Fabi, todo mezclado, todo digerido, todo asumido y yendo con esa premisa y esa imagen y la generosidad que siempre ofreces.
Lo he dado, no todo, pero mucho, hasta recuperar viejas costumbres, las de no flaquear, no parar, no dudar, seguir y acabar con ganas de más, lo que hacía falta que no tenía.
Todo lleno, de buena mañana, muchos veraneantes y caras nuevas, dos en particular de esas de enmarcar, una rubia y otra morena, madre mía, qué visión.
Yo a lo mío, que tenía todo que ganar y todo que perder.
He ganado...hoy.
Rampa
trap bar hasta 202 de máxima superseriándolo siempre con press banca convencional a 10 repes con parada y descendiendo a 192, 2x172 y 132 final, donde el dolor de mis manos, de mis palmas de las manos, era ya insoportable por el agarre, no por no poder más (tengo que echarme crema hidratante ya).
Me lo he metido entre pecho y espalda, y vuelvo a los 200, que hacía tiempo que no los pillaba, casi más de un mes, o algo así, pero con sensaciones de haber podido meter mucho más.
Consentido con mis sensaciones, me he ido a la máquina de press vertical y ahí otras superseries desde
70 hasta 116 kg superseriándolas con extensiones de tríceps mango en T a 10 repes.
Y acabo con el
triple X.
Ducha, un buen vaso de gazpacho de postentreno, y un disfrute de las sensaciones de hoy.
Tenía que dormir, ya veo, descansar, pero, considero lo más importante,
tenía que entender, comprender, y eso tú me lo has devuelto, con creces.
Realmente, eres insuperable e imprescindible.