No estoy muerto, aunque podría estarlo. Pero no me apeteció morir.
Estoy vivo, que no es lo mismo. Porque sí me apeteció vivir.
Todo el proceso ha sido necesario. Y sigue siéndolo, para mí y para todos aquellos que no dan nada por sentado y continuamente buscan respuestas.
Hoy creo poder decir orgulloso que a mí me matará otra cosa que no sean mis ideas.
En lo práctico del día a día, estoy bien. Estoy a punto de terminar de escribir mi tesis, que depositaré en seguida para luego poder defenderla. En este sentido, también me he encontrado a mí mismo en lo que me gusta. La matemática aplicada (y no lo ingeniería como creía en el momento que empecé) me apasiona. Ojalá pueda dedicarme a algo que me guste -relacionado con esto que digo- en el futuro. Por supuesto, no me importa moverme fuera de España para encontrarlo. Es más, me gustaría irme.
Por otro lado, sigo entrenando cuatro días por semana. He estado más de un año creciendo de verdad (esto sucede cuando tomas las riendas de tu vida). En el proceso he aprendido mucho sobre mi cuerpo, y también he reconectado con sensaciones que había perdido hace años. He agarrado mucha masa, y seguro que mucha más grasa que músculo, pero oye, que ni me ha importado, porque sigo disfrutando cuando entreno. Posiblemente mi cuerpo se vaya recomponiendo poco a poco. Y ya veremos lo que queda. Simplemente me dejaré llevar.
Intentaré pasarme más por aquí para saber de uds., que también me apetece mucho.