Verás, el coágulo organizado, o lo que consideramos hematoma, que no deja de ser una subfusión hemorrágica fuera del vaso con todos los elementos sanguíneos y los componentes del plasma, una vez organizado, es decir, coagulado, es difícil de aspirar con una aguja o con cualquier otro método.
A la fecha en que estás, para que pudiera ser aspirado debería estar en su forma líquida, que es imposible, dado el tiempo pasado.
Para disolverlo podemos utilizar fibrinolíticos, pero tienen muchas contraindicaciones y no es su indicación en este caso.
Aún así, el tiempo, al igual que mejora el dolor, hará que el coágulo vaya reabsorbiéndose parcialmente hasta la restitutio ad integrum (la resolución completa del proceso) por eso me extrañaba esa indicación de puncionar si no había desaparecido, que como te comento y por experiencia de 25 años haciendo cirugía y mucha sangre a mucha gente, ya te digo que nones.
Es más, en pocas ocasiones vamos a evacuar un hematoma, salvo en la cavidad craneal y medular donde sí, su compresión por aumento del volumen en una cavidad no distensible, obliga a su evacuación urgente por daño por compresión sin resolución de la estructura noble, o en los casos en que se producen los hematomas subungueales, bajo las uñas, tras un traumatismo y si lo cogemos en ese momento para evitar la pérdida de la misma, que es lo habitual.
En las demás ocasiones que tengo oportunidad de verlos, ya sea de forma espontánea (por ejemplo en pacientes con hematomas en la vaina de los rectos que están en tto con anticoagulantes orales por problemas cardiacos, por ejemplo), hematomas traumáticos en el hígado o en el bazo, hematomas postoperatorios continentes, etc, nunca se drenan porque en ese caso, el mecanismo salvatorio que evita la hemorragia, lo anularías al quitar lo que ha taponado la hemorragia (que es el hematoma).
Cuestión distinta es si a pesar del hematoma, los mecanismos de detención del sangrado no son capaces de detener el idem, y en ese caso sí precisan reintervención urgente.
Que no es tu caso
Voy a hacerle sangre y pupa a un cliente que me espera en quirófano.