Más natural, lo entiendo, pero la neuroapraxia que te deja en el dedo aparte de las capsulitis que te provoca, no sé si merece la pena ese destino.
Pero bueno, esto es lo que tiene, que por algún lado hay que seguir, claro.
Me hace recordar a mis inicios, y los de todos los que hacemos laparoscopiaa: el instrumental es ergonómico, o eso se pretende, pero siempre recuerdo el adormecimiento del pulgar derecho cuando empezábamos: no era más que la incomodidad y el miedo que te hacía tener una prensión demasiado fuerte contra la pinza y, el agarre que es similar a una tijera convencional, terminaba con un adormecimiento de varios días del pulgar, puesto que instintivamente apretábamos demasiado o empujábamos la mano demasiado contra el instrumento.
Muy desagradable, aunque luego se recuperaba.