Pues he tomado una decisión y es hacer caso. Es curioso, porque me cuesta dejarlo, pero quiero asegurarme a mi mismo que a nivel mental no me crea una dependencia, y si encima me va a venir bien a nivel de salud, pues qué mejor. Es una pausa, nunca un abandono.
La comida está garantizada en mi casa, y si me quedo con hambre siempre puedo tirar de algo más.
Tengo que regular además, entre otras, cosas el apetito. Ordenar además mi mente.
De todas formas esta semana no la he perdido yendo a entrenar. Hacía muchísimo tiempo que no me sentía tan bien en el gimnasio, ciñiéndome a un plan y objetivo. Tal cual lo he dejado, lo retomaré pero con unos kilos más.
Esperadme, cabrones. O bueno, no, seguid, que ya os adelantaré.
Si sigo escribiendo en el diario serán sensaciones y pensamientos que me vienen a la cabeza. No esperéis entrenamientos. Tal vez fotos de comidas.
Un abrazo. No me despido.