Yo suelo dividir mis entrenamientos en 2 "fases" la primera mitad son los ejercicios más demandantes y pesados y luego meto los más livianos y de bombeo puro y duro. Durante la primera mitad soy un asocial puro, me centro en mis hierros, me concentro y solo pienso en hacer lo que toca cumpliendo progresiones, objetivos, descansos y lo que toque, cuando acabo ese bloque y empiezo con lo ligero ya quito la cara de pocos amigos y es cuando empiezo a saludar y a socializar porque ya me importa menos dispersarme en estos últimos ejercicios.
La cuestión es buscar un equilibrio entre todo, que al final también el socializar en el gimnasio nos libera la mente y puede ayudar a quitar mierda de dentro.