Dalo por seguro, lo de marzo.
Cuando hice el servicio militar había, y creo que sigue existiendo, un aserto, que era "voluntario ni para ir a por café".
Algo similar en todas las esferas laborales, intrínseco a la pillería y a la vagancia extrema de tus "compañeros" que te tienen como el "tonto útil", por desgracia, y que comparto contigo sobremanera, porque, mi manera de ser y de actuar y lo que me enseñaron de pequeño, era el de estar disponible para poder ayudar a tu prójimo, aunque no se lo merezca.
No hay forma de restituir lo hecho anteriormente, la voluntad que muestras y has demostrado, porque la respuesta contraria, el mantenerte con los brazos cruzados y decir que "no" va a ser tomado en consideración opuesta, es decir, no va a recabar ni a sufrir una explicación adecuada por parte de los responsables y compañeros, sino que lo tomarán como una salida del tiesto de alguien al que creían dominado, y eso provoca incertidumbre y malestar y alguno aprovechará para argumentar falacias que seguirán perjudicándote.
Es mejor, y lo creo firmememente, el ponerse una vez colorao, que ciento amarillo, como hasta ahora, aunque el momento y lugar no es en el sitio del trabajo, sino, aparte, una cafetería, por ejemplo, reunión con tu responsable, ajeno a miradas indiscretas, y exponerle la situación a las claras, sin amenazas, pero firme, exigiendo, pero no rogando ni tampoco imponiendo.
Cuantas más bocas se encuentren en dicha reunión, peor será el resultado, y por supuesto, discrección al solicitarla.
Hacerte valer y explicar lo que crees que has hecho bien (que es todo) con argumentos directos y frases cortas, sin menosprecios a nadie, sino dejar constancia que has aportado mucho al sitio y que te sientes dolido y molesto por la escasa o nula consideración que tienen contigo.
No los vas a dejar, porque no se puede, y eso no se lo vas a decir, pero sí te has de hacer valer como profesional, que como persona ya saben que eres un pan.
El secreto es fuera del sitio, a solas con tu responsable o con el responsable con el que mantengas mayor distancia, no con el más próximo que te intentará convencer para tu perjuicio y a favor de la empresa; no exiges ni proclamas barbaridades, sólo reconocimiento y sugieres una forma de actuación y de horarios que beneficiarán a todos (ese es el secreto)