Cuando uno no se lo espera, llega lo mejor.
Dices que el lugar es un páramo, tu diario?
Para nada, pues visitamos con frecuencia el mismo, callamos pero aprendemos, amigo.
Lisonjas y beneplácitos sólo los quieren los que necesitan regalarse los oídos.
Pero demostrar día a día lo que demuestras, no necesita más altavoz que este, tú rincón.
Me agrada pasar por él, y aunque no quiera romper el silencio de lo escrito, necesariamente tenía que darte la enhorabuena.