(...) Tras un descanso de dos semanas durante el cual a penas he pisado el gimnasio para ir a estirar y probar los pesos con que poder retomar con margen el entrenamiento, hoy he vuelto a "caminar" hacia mis objetivos. Durante este tiempo he pensado. Digamos que me he educado observando vuestros diarios, vuestros consejos, y he visto de frente a la realidad.
Saco algunas conclusiones:
* Me he excedido notablemente en lo que se refiere al entrenamiento. Pero por no focalizarme en objetivos. Ahora bien, ¿pensar en sobreentrenamiento? Creo que es muy difícil llegar a ese punto, y puedo decirlo por la experiencia que he tenido y porque he ningún momento he perdido ganas de entrenar, ni motivación, ni han venido lesiones.
* Lo anterior está íntimamente relacionado con la escasez en la alimentación. Obviamente el entrenamiento que planteaba estaba muy por encima de las posibilidades que tenía con la base energética que ponía que, si bien desde fuera podía parecer excesiva en comparación a la ingesta de una persona media, no lo era para mí.
* De mí se han apoderado los miedos. Sobraban miedos y faltaba la determinación y la claridad de ir a por una meta fija. Y además, me faltaba vivir y me faltaba disfrutar de la vida.
Qué he aprendido:
* Pues básicamente (y ya pido perdón por la redundancia que viene) que es mucho mejor hacer cosas "más pequeñas" en el sentido de más básicas, ir poco a poco y centrarse en objetivos concretos.
* Asumo que nunca seré una bestia. Ni corriendo, ni levantando pesado, ni daré 10Kg. por encima de mi altura al 8%. Pero eso ni implica que no tenga que darlo todo, de forma objetiva y programada, ni que tenga que permanecer negativo. Creo que el proceso se irá desencadenando a mejor conforme vaya logrando pequeños objetivos.
* A organizarme. Hay que organizarse e ir con las ideas claras. Para todo en la vida.
* A no tener miedos, a librarme de los comentarios, a centrarme en lo que me funciona y a dar validez a mis sensaciones. Esto tanto en la mesa como entrenando. Que si necesito un descanso, pues se descansa. Si me apetece meter la cucharada al helado de mantequilla de cacahuete porque es mi capricho, pues no tengo que esperarme al post-entreno, que si me dicen que algo es malo o bueno, dude primero, y lo pruebe. Si me gusta y quiero hacerlo, lo mínimo es probarlo.
* A no dejarlo. Porque la culpa no es nunca del deporte ¡Nunca! Si hay problemas es por las barreras que uno mismo se pone, por la mala organización, o por los ridículos que cometa.
Pudiera enumerar muchas más cosas y sé que son tantas todavía las que tengo que aprender que no me pienso quedar parado y ver cómo me pasa el tiempo sin saberlas.
Sigo vivo y con ganas de vivir (...)