Sal del capullo...
Y una vez que has salido, intenta levantar el vuelo.
Y si lo has conseguido, mira hacia adelante, maneja tu tiempo, sé dueño de tu esfuerzo, recompénsate pero alíviate, porque mañana vas a querer más y vas a tener que seguir aleteando para avanzar.
Y eso lo vemos aquí, señores, que tenemos ejemplos de sobra.
No lo veo en el día a día, donde la cultura de mirarse en el espejo, hacer una serie y agarrar el móvil para hacer curl de dedo pulgar es la que manda.
Aquí estamos porque necesitábamos abstraernos de la masa babosa y anencefálica que nos rodea en un momento dado y que cacarea, pavonea y exhala sus pestilentes alientos a nuestro alrededor, mientras nosotros decidimos en un momento dado que no nos conformaríamos con eso, que no cogeríamos el camino fácil, que la verdad es que estábamos locos de remate y que empezaríamos a apretarnos el cilicio hasta que el hueso se expusiera.
Seamos sinceros con nosotros mismos y no queramos mostrar al exterior lo que no somos capaces de asumir: somos unos privilegiados por el hecho de estar en este sitio virtual, y unos privilegiados por el hecho que interactuamos con otros similares que nos demuestran con sus hechos que podemos tirar más y más.
Que no somos capaces de pegarnos una tirada con 200 kg en la espalda?? Pues aquí lo he visto.
Que no somos capaces de pegarnos una tirada crosfitera que haría que el corazón se volatilizara? pues aquí lo he leído.
Que no somos capaces de entrenar sin nuestras ultra megasofisticadas mancuernas rosas? Pues que Aimar nos enseñe su cueva.
Lo que sí hemos de ser capaces es de asumir nuestro punto, de forma humilde, no dejarnos apabullar por miles y miles de rutinas incandescentes y a la cual más refrigerada y aderezada con aceite de palma. Esto, y humildemente lo he descubierto desde hace relativamente poco, se trata de tirar un poco más, semana a semana, mes a mes, de alegrarse, de no dormir cuando se consigue un récord personal, de marear un número hasta que salga huyendo nada más pronunciarlo, de romper la barra con la mirada, de dejarse la piel de las manos en la barra, de sufrir, mucho, pero de sufrir con gusto.
No se trata de marear la perdiz, el ornitorrinco o la gallina buscando quimeras irrealizables mientras tus cimientos son de barro putrefacto.
Se trata de perseverar, de repetir, de perseverar otra vez, de volver a repetir, de caerse, de levantarse, de animarse con los comentarios de tus testigos, de disfrutar de sus marcas, de querer ser como ellos, que son de carne y hueso y además están disponibles casi todo el tiempo.
No se trata de seguir protocolos, guías, resúmenes, fakes, cuentas de la vieja o series decimales.
Se trata de hacer lo que día a día se lee aquí, lo que se plasma con vídeos, lo que se aconseja.
Y cuando hayas conseguido superar tu miedo y romper esa barra y hacer tuyo ese doble 0 , entonces, sólo entonces, piensa.
Mientras tanto, trabaja y actúa.
PD: Los cuernos, el casco de vikingo y demás parafernalia están bien para asustar a las viejas, pero lo que de verdad hace que seamos invencibles es la capacidad de sacrificio extremo que bebemos en este lugar.
Una camiseta de press and pull tiene que verse por la calle y acojonar a las viejas y a los niños de pecho, porque tras esa frase, hay un tío con dos cojones y un palito que sabe lo que es romper hierro.