Mi experiencia, aburrida y falta de interés seguro, pero a razón de unos comentarios afortunados de vosotros sobre las espectativas y el desarrollo de mi actividad, el mantenimiento de mis números y la discreta progresión que hasta la fecha voy obteniendo, y sin más fin que dar información veraz y contrastada de un cuerpoescombro que decidió empezar ahora hace 3 años y unos días.
Nunca es tarde.
Si es posible salvar vidas hasta los 85 años por qué no hemos de ser capaces de desarrollar nuestro espíritu de sacrificio, mirar en nuestro interior y demostrarnos a nosotros mismos que todo puede ser posible.
¿Y si cambiáramos nuestra forma de enfrentarnos al problema, aumentáramos nuestra capacidad de sacrificio, nos guiáramos no por nuestras sensaciones, sino por el razonamiento y un plan preestablecido y fuéramos capaces de sacrificar una parte “esencial” de nuestro día a día en pos de unas metas que de entrada nos parecerían superfluas, innecesarias y por lo demás fuera de alcance?
No es sino de esta manera que adaptándonos a nuestra forma de vida diaria impuesta por una sociedad que nos obliga a exprimirnos al máximo día a día, sumando a ello las necesidades obligadas por nuestras razones familiares y de relación que dejamos a un lado una posibilidad, la que tenemos todos de avanzar hasta conseguir una meta determinada, adaptada a nuestra realidad, pero no por ello imposible de conseguir.
¿Es tarde para empezar?
Considerando lo qué es tarde como una medida relativizada por la visión del observador, tarde puede ser comenzar a los 25 años cuando el observador tiene 14, o bien empezar, como es mi caso a los 44 años cuando el observador tiene 25 años. (Nota: ahora ya tengo 47 castañas
)
¿O es tarde empezar a los 50 cuando el observador tiene 35?
Nada podemos hacer ante el inexorable paso del tiempo y el descontar de las primaveras pero sí podemos hacer algo por recuperar el tiempo perdido, acceder a unas metas que pensábamos que nos estaban vetadas, y comprobar de motu propio que aunque cuesta, aunque duele, aunque se sufre, es posible.
Cuento esto desde la visión particular mirando 3 años atrás, que es el tiempo que llevo entrenando “en serio” teniendo en cuenta que no soy más que un mero aficionado y que el término “en serio” significa constancia, no buscar una meta deportiva o un evento donde triunfar sino más bien al contrario, intentar mantener un continuo en mi vida que haga posible que pueda seguir.
Inexorablemente tengo una edad, más o menos bien llevada, gracias a Dios sin enfermedades en mi devenir, y con un inicio hace 3 años desde el 0 absoluto hasta conseguir unas metas para mí insospechadas: 160 kg en sentadilla, 93 kg en press banca y 195 kg en peso muerto en dos años de entrenamiento con 81 kg actuales de peso y 1.78 de altura, y una vida dislocada hasta la fecha, con malos momentos, falta de sueño perpetuo, estress en cantidades industriales, etc, etc, etc.
Y no, no soy un superhombre ni nada por el estilo. Tampoco soy un portento genético y tengo una edad que hace que el Urólogo se empiece a enfundar los guantes, pero he tenido la gran suerte de perseverar, de no flaquear, de apoyarme en personas que desconocía, que me han guiado, me han corregido, influenciado, ayudado, animado y dirigido y que he tenido la suerte de conocer virtualmente en esta página y su foro.
Y he seguido sus dictámenes al pie de la letra: he comenzado como todos, con acondicionamiento, he vigilado mi dieta para no propasarme, he adaptado los programas que me han ido ofreciendo y he intentado superarlos y todo ello ha sido vigilado y seguido por gente generosa como la que hago mención.
He sufrido, duele, cuesta, pero se consigue. Es un afán de superación, de no fallarte a ti ni a los que te rodean y te aconsejan, no deja de ser una alquimia especial la que hace que esto que se hace, merezca la pena, que sea parte de tu día a día, que busques el momento para hacerlo y lo hagas.
No hay excusas para empezar, y la edad no es una de ellas.
Sólo hay que poner fe en lo que se hace, perseverar, dejarte aconsejar y actuar con conciencia de lo que haces y practicas, con la madurez que los años te han dado, aplicarla a lo que vas a hacer … sabes qué es un sacrificio y lo realizas porque obtienes un resultado positivo.
No busco una mejora considerable o una quimera irrealizable, pero he conseguido en 3 años no sólo una mejora física y mental increíble, he aprendido conceptos y términos que desconocía completamente y me he maravillado ante los desafíos que leo y veo. No me he comparado con nadie pero atisbo miradas de asombro cuando realizo un levantamiento pesado para un “abuelo de 47 años”
No hay excusas.
Sólo hazlo.
Mi realidad actual puede consultarse en mi diario, aunque limitado en su expresión, intenta mostrar el sentimiento post del día de autos.
No dudo que hay muchas mejores maneras de pasar el tiempo, pero en mi vida, ha supuesto ese revulsivo que en algunas ocasiones he expresado.
Y lo que es mejor, tengo la oportunidad de compartir momentos cibernéticos con gente que me supera en posibilidades, fuerzas y ganas. Me pastorean y me dirigen con sus números y sus hazañas, con sus vídeos de movimientos imposibles...